Reduce el efecto de las partículas dispersas en el aire que causan alergias y enfermedades respiratorias.
Estabiliza el ritmo alfa generando un clima ideal para meditar, practicar masajes, reflexología y reiki.
Disminuye los dolores de cabeza.
Ayuda a conciliar el sueño.
Mejora la concentración.
Hace 800 millones de años la evaporación de un mar poco profundo originó uno de los yacimientos de sal más importantes del mundo. A lo largo de los distintos ciclos geológicos sus depósitos fueron sepultados por sedimentos de las eras Paleozoica, Mesozoica y Cenozoica que la comprimieron y le otorgaron su particular consistencia rocosa.